¿Y qué pasa después del «Felices para siempre»?

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¿Y qué pasa después del «Felices para siempre»?

Pineapples Don't Have Sleeves

Como si fuera Charlotte York, toda la vida he soñado con ese amor de película. No, no, esta no es una de esas historias en las que te cuento que estoy casada y que el sueño de toda mi vida es tener hijos…la verdad, no. Siempre he estado muy orientada a mi trabajo, a buscar mi propósito en la vida y con el pasar de los años, tengo más claridad que soy feliz cuando me siento plena con mi trabajo y con lo que me gusta hacer. Pero como ser humano es innegable mi búsqueda por una conexión más profunda y no te puedo negar lo mucho que disfruto ver una comedia romántica porque…

¿Quién no ama The Notebook o Crazy Stupid Love?

Mis 20’s están llegando a su fin y con ellos, las preguntas se multiplican. Llega esa hora temida por todas, y si te lo preguntas, sí, la mayoría de mis amigos se están casando. Pero al mismo tiempo, ese camino sencillamente no se siente tan natural para mí, o por lo menos no todavía. Hay tantas metas y sueños que quiero cumplir antes de siquiera pensar en tomar ese paso,  y… ¿me culpas? Estoy segura que muchas de ustedes se sentirán identificadas, y quiero aclarar: no significa que no sea romántica, lo soy, bastante, en secreto. 

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Me encanta el amor, me encantan las citas, me encanta la idea de conocer a alguien y buscar en mi cabeza mil formas de conquistarlo, me encanta jugar a las primeras impresiones y mostrar una versión diferente en cada cita. No hay nada mejor que una primera cita para jugar a ser actriz, así que a veces soy más hippy, más elegante o más coqueta.

Recuerdo la primera vez que me gustó alguien, la primera vez que literalmente sentí esas “maripositas” en el estómago que ni siquiera entiendo qué significan…y todo empezó cuando lo vi, tenía un acento diferente, me llevaba cinco años, me miró, lo miré y me sentí la persona más especial en esa fiesta. Y bueno, luego fueron varios amores pasajeros como buena adolescente llorando por un hombre diferente cada semana pero siempre curiosa. Y ahora 10 años después de mi primera cita, me pregunto:

¿Qué quiero? O mejor aún, ¿qué es bueno para mí o qué estoy dispuesta a sacrificar? Y no sé si te pasa igual pero a medida que crezco, esas preguntas se hacen cada vez más difíciles de responder.

Y después de tener un sin número de citas y créeme, he intentado ser justa y darle oportunidad a diferentes tipos de hombre, ya sabes…Desde el bajito al alto, el romántico al seco, el emprendedor al empleado, el abogado al artista,…y al final tengo la misma sensación, ¿Seré yo o son ellos? Porque tiene que haber una razón para que hasta ahora no haya funcionado, ¿será que necesito otra cita con mi terapeuta?

Además, tengo que admitir que yo también he cambiado: ¿Soy la misma mujer de hace 10 años? No, gracias. Antes era mucho más ingenua e insegura, buscaba un hombre que me diera validación y seguridad…Pero a medida que voy creciendo, necesito mucho menos de esas cualidades. No necesito un nombre que me ayude, tampoco que me diga que estoy linda ni mucho menos que me diga que hacer, eso lo hago yo, solita y feliz. Necesito un compañero, alguien con quien reirme y últimamente, reirme se ha vuelto lo más importante. Creces, te das cuenta que la vida es estresante y a veces difícil, te vas a dormir y reírte con una pizca de “maripositas” parece la receta perfecta. 

Ahora, quiero hacerte una pregunta, algo que mientras más me cuestiono, más me confundo. Tal vez tú puedas decirme:

¿Qué es el amor verdadero?

¿Es cuando te tienes que sacrificar? Porque cuando hablo de amor con otras personas siempre mencionan la palabra “sacrificio” pero me pregunto…¿Estoy destinada a tener una una relación así? ¿Será que la única manera de tener una relación estable es sacrificando cosas que tal vez son importantes para mí? ¿Amar es cambiar mis prioridades y quién soy?

¿Qué pasa si el amor que quiero en mi vida no es ese amor de matrimonio y estabilidad, sino el loco estúpido y muy inconveniente amor?

Yo sé, estarás leyendo esto pensando que estoy delirando, pero he intentado esa relación de príncipe azul con el que creía que me podía casar, vivir y tener hijos…Pero en algún momento, empecé a vivir en piloto automático y yo solo era parte de la audiencia de una vida que no era para mí. Esta reflexión podría tomarme 3 libros sin parar, pero seamos honestas, la verdad es que estoy cansada de que me digan que “El hombre correcto me va a llegar”. ¿Alguien se ha preguntado que tal vez estoy feliz como estoy? Y que definitivamente no quiero vivir una vida en la que “estoy esperando a alguien”. ¿Es tan increíble creer que una mujer puede tener autoestima, un buen trabajo y sobre todo ser fabulosamente feliz? 

Porque quiero dejar algo claro, si “mi hombre” está en camino, ¿alguien le podría decir que se tome su tiempo?

Tampoco quiero que pienses que soy mojigata o amargada, y no salgo con nadie, claro que sí. Solo tengo claro que a veces me puede gustar alguien y no querer nada serio con esa persona, ¿me entiendes? Como cuando tienes ese Jacob Black que te encanta pero no te ves teniendo una vida con él, ¿Por qué? Porque no es Robert Pattinson jaja. Y por cierto, ¿es tan difícil creer que no siempre estoy buscando una relación que vaya a cambiarme la vida y con la que espero casarme? 

A muchas nos cuenta entender eso, cuando somos pequeñas nadie nos enseña que podemos divertirnos sin compromisos, oh no, para nosotras se trata de buscar nuestro príncipe azul y ser salvadas. Dejame explicártelo en términos de moda: 

Cuando tienes una pinta genial, de esas que todo el mundo voltea a mirar y te sientes increíble, y encontraste un bolso que le queda perfecto, pues lo usas ¿no? Pero tu pinta sigue siendo increíble y nada tendría que cambiar. Pues mi sueño es encontrar ese Birkin que hará que mi look se vea igual o mejor, pero yo sigo siendo la protagonista de mi película y este solo es el primer capítulo de mi fabulosa vida.

PS. Feliz día de San Valentín o Anti San Valentín, whatever, que sea una fecha para celebrarte. ¡Salud por ser fabulosas e independientes!

Pineapples Don't Have Sleeves

Quiero presentarme oficialmente, soy Pineapples Don’t Have Sleeves y nací hace 4 años de la mente creativa de una mujer llamada Johanna Nodier que estudió en Milán y París. Compartimos nuestro amor por las piñas, vestir de colores y soñar con fantásticos vestidos estampados. Soy cosmopolita, sí cariño, he estado en la semana de la moda de Milán, Bogotá, Aruba y Colombiamoda. Siempre he defendido que las mujeres sean quienes quieran ser y rompan las reglas de la moda. ¡Es un placer conocerte y darte la bienvenida a mi mundo!

Gracias por leer este artículo y ser parte de #GirlsTalk, ¡Salud por aprender y crecer juntas!

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